Trastornos del perro

 

TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD:

Cuando en consulta hacemos referencia a que un perro padece un trastorno de la personalidad, nos referimos al hecho de que el perro muestra un patrón de experiencia interna y de comportamiento, que se aparta acusadamente de las expectativas del ámbito social-familiar y que son características contrarias a las que debieran darse en el sujeto.

Los trastornos de la personalidad poseen un inicio precoz, aflorando en el perro joven o al principio de la edad adulta, culminan alcanzando su mayor grado de expresión en el perro adulto. Este tipo de trastornos se muestran consistentes y estable a lo largo del tiempo. Comportan malestar clínicamente significativo y provocan  perjuicios para el animal.

Los trastornos de la personalidad más habituales en consulta son:

-Trastorno de la personalidad por timidez excesiva:

El perro muestra un patrón de timidez muy intenso. Cuando llega el momento de la comunicación social, su inseguridad interior y su comportamiento distan mucho de ser normales en relación a otros perros pertenecientes a un ámbito social similar.

-Trastorno de la personalidad por protensión excesiva:

El perro muestra un patrón de desconfianza y recelo muy intenso. Cuando llega el momento de la comunicación social, su inseguridad interior y su comportamiento distan mucho de ser normales en relación a otros perros pertenecientes a un ámbito social similar.

-Trastorno de la personalidad por excitabilidad excesiva:

El perro muestra un patrón de excitabilidad excesiva. El desasosiego interno continuo y su comportamiento distan mucho de ser normales en relación a otros perros pertenecientes a un ámbito social similar.

-Trastorno de la personalidad por dependencia excesiva:

El perro muestra un patrón de dependencia excesiva. La forma peculiar de ansiedad que padece y su comportamiento distan mucho de ser normales en relación a otros perros pertenecientes a un ámbito social similar.

La dependencia excesiva se ha establecido en el sujeto y no evoluciona hacia la independencia. Para que nos entendamos mejor; los trastornos de la personalidad, son características muy acusadas que conforman la personalidad del perro... pero son “malas”. Si fuesen buenas, adquirirían el rango de virtud. Son características que eclipsan al resto de características de la personalidad del animal.

Para el terapeuta sin embargo, suelen resultar ser una pesadilla, por la sencilla razón, de que se trata de trastornos de consistencia estable que si llegan a instaurarse, poseen muy mal pronóstico. De ahí la importancia de acudir a consulta tan pronto como evidenciemos que nuestro perro posee-muestra un comportamiento atípico para su raza, edad, etc.

 

Pongamos un ejemplo:

Si a un propietario, se le pregunta que defina a su perro, no sabria por donde empezar que.  Por el contrario, el propietario del perro que padece un trastorno de la personalidad, no tiene dudas en definirlo inmediatamente y con una sola palabra.

La solución a estos trastornos, no consiste en intentar cambiar la personalidad del perro. Debemos modificar sustancialmente su vida para que deje de padecer los perjuicios que le acarrea el trastorno y sufra lo menos posible.

 

TRASTORNO POR DÉFICIT DE INTELIGENCIA:

Este trastorno, se define como una deficiencia que conlleva una merma e incluso, una incapacidad completa para la ejecución de muchas de las tareas que normalmente se le han venido exigiendo al perro.

Se trata de un trastorno que incapacita totalmente al perro para el adiestramiento en el desarrollo de trabajos de utilidad, pero que no le originan ningún deterioro. Sin embargo, en el ámbito familiar, el déficit de inteligencia de un perro de compañía muy  a menudo pasa desapercibido a ojos del propietario, el cual no dispone de referencias comparativas.

Aclarado esto, al propietario puede parecerle que el diagnóstico carece de importancia en el perro de compañía, porque no origina ningún deterioro en el animal, pero no es así.

- puede tener importancia en sí mismo

- puede coincidir con otros trastornos contribuyendo a su gravedad

- y puede dificultar enormemente las expectativas de éxito de la intervención sobre otros trastornos coincidentes.

(No es lo mismo trabajar un trastorno de agresividad, de dependencia, de ansiedad, etc. con un perro inteligente que con un perro que además padece un déficit de inteligencia. Todo puede complicarse muchísimo).

 

La evaluación de este déficit en los perros, al no existir pruebas objetivas ni síntomas definitivos, se complica mucho. El profesional debe basar su diagnóstico, únicamente en la observación de la conducta del animal y por tanto, aquí entra en juego la experiencia profesional y la capacidad de diagnostico.

Obviamente este trastorno carece de posibilidad de remisión.

Cuando coincide en perros de utilidad, conviene detectarlo cuanto antes para evitarle tensiones y sufrimientos inútiles al animal. Se debe reubicar al can en un nuevo hogar rápidamente ya que el paso del tiempo en estos perros, merma especialmente la capacidad de adaptación. Por eso se les debe procurar hogares muy estables.

Cuando coincide en perros de compañía, muy a  menudo el trastorno pasa inadvertido y el único que se percata del déficit, es el diagnosticador a través de su ojo clínico.

 

TRASTORNOS DE ANSIEDAD.

Para llegar a comprender que es la ansiedad, necesitaremos una definición sencilla  y practica, de ¿que es la ansiedad?

Llamamos ansiedad, a esa sensación difusa que provoca en el individuo que la padece, inseguridad e incertidumbre. La ansiedad se caracteriza por una actitud de alerta o activación generalizada, que partiendo de sensaciones difusas de peligro, puede llegar a provocar respuestas vivenciales, fisiológicas, conductuales, cognitivas y asertivas. De este modo, partiendo de esta definición, podemos deducir que la cura frente a la ansiedad,  la podemos encontrar aportando seguridad y certeza al individuo.

 

Ansiedad negativa y positiva:

La ansiedad positiva es aquella de la que nos servimos para desenvolvernos en nuestro día a día, mientras que la ansiedad negativa toma el rango de patología.

La ansiedad es natural en el hombre y en el perro. Ambos estamos predispuestos  y preparados genéticamente para generar ansiedad desde la propia manera de ser de cada uno. Cada uno a su manera, estamos preparados para adquirir ansiedad del exterior y para resolverla.

La ansiedad nos resultará de gran utilidad. Resulta  imprescindible para todo individuo, mantener  una cierta actitud de alerta o de activación generalizada para desenvolvernos correctamente en la vida, para prevenir peligros o responder ante ellos con prontitud.

Al polo opuesto de la ansiedad lo denominamos “ajuste”. El individuo que peca de exceso de ajuste, da dos pasos y se para a contemplar su recorrido. El perro falto de ansiedad, suele ser por lo general conformista y es necesitado de ser continuamente estimulado.

Los adiestradores no quieren ni verlos. Prefieren controlar excesos de tensión, excitabilidad y ansiedad, antes que tener que arrastrar perros “parados”.

Como he explicado anteriormente, la ansiedad positiva mantiene en alerta al perro, en previsión de una posible repetición del ataque. Activa todos los sistemas del organismo para prepararlo para una huida o ataque, para responder mejor ante cualquier acontecimiento peligroso. Resulta dolorosa para obligarle al perro a que resuelva la situación, pero es útil y necesaria.

Por el contrario, la ansiedad negativa bloquea, paraliza peligrosamente, o provoca huidas precipitadas y atolondradas no menos peligrosas. La ansiedad negativa es generadora de un sufrimiento inútil o sin sentido.

Cuando se da en exceso, la ansiedad es sinónimo de sufrimiento destructivo.

Muy a menudo, la ansiedad que pueda presentar cualquier perro, no posee la misma procedencia. Como en el caso de otros trastornos mentales, en los casos de ansiedad, suelen coincidir una mezcla de factores que varía de unos perros a otros.

 

-En algunos perros el origen predominante de su ansiedad constituye el núcleo de su problema.

 

-En otros, solamente significa un síntoma menor de alguna causa que puede tener solución o quizás no tenerla.

 

-El perro que a partir de una experiencia terrible ha respondido con una ansiedad intensa y que ahora  no es capaz de controlar.

 

Por todo esto, cuando en consulta se trabaja con un perro padecedor de ansiedad (patológica), resulta indispensable en primer lugar, definir el origen principal de la ansiedad que aqueja.

 

Origenes de la ansiedad:

- Crisis de angustia.

- Agorafobia.

- Trastorno de angustia con o sin agorafobia.

- Fobia específica.

- Fobia social.

- Trastorno por estrés.

- Trastorno de ansiedad generalizada.

 

 

TRASTORNOS MENORES.

 

- Ladrido renuente.

- Fugas.

- Escarbar o hacer agujeros.

- Comer porquerias.

- Persecución a vehículos o animales.

- Otros trastornos menores.