La Elección del Cachorro.

 

 

Muchos propietarios, creen que la elección de un cachorro al final se basa en una cuestión de suerte, pero nada más lejos de la realidad. Al nacer, todo cachorro posee un  condicionamiento básico, de origen genético. Este condicionamiento genético, es fruto de la herencia genética transmitida por los progenitores. Es invariable e imposible de prever en el caso del temperamento. Está compuesto por las cualidades físicas-morfológicas propias de cada individuo y por el temperamento de este. El temperamento indicará la forma de ser del perro.

Cuando una perra tiene una camada, si nos paramos detenidamente, podremos observar en ella a medida que los cachorros se vayan haciendo mayores, que no todos comparten la misma herencia genética. No me refiero solo al aspecto morfológico, que también. Me refiero a un conjunto de variables que debemos tener en cuenta cuando nos encontremos frente a la elección de un cachorro. Estos cachorros como otros, pueden heredar de sus progenitores características muy variables los unos de los otros, las cuales se pueden presentar en distintos grados.

Lo ideal en cuanto a la elección de un cachorro, es que nos fijemos en primer lugar en su conformación física. Debe ser un perro que este bien estructurado morfológicamente y posea al mismo tiempo una buena musculatura. Un cachorro que goza de buena salud, presentará siempre un aspecto robusto y rollizo.

Una vez centrada nuestra atención en los ejemplares que posean los atributos anteriormente mencionados (conformación física), nos dispondremos a observar el comportamiento del cachorro. Debemos intentar conseguir un cachorro lo más equilibrado posible, el cual nos ahorrará tiempo y dinero tanto a la hora de educarlo como en su posterior adiestramiento.

Otro aspecto a destacar en cuanto al temperamento, será la elección de un cachorro con un temperamento afín al nuestro. De este modo si somos unas personas tranquilas, nos decantaremos por el cachorro que se muestre más tranquilo, sosegado y menos inquieto. Solemos referirnos a ellos como perros con una tensión energética baja o poca tensión energética.

Las personas, al igual que los adiestradores, necesitadas de un perro de trabajo para desarrollar “x” labores, por el contrario necesitarán un perro con alta tensión energética. Pero este no es el caso de la inmensa mayoría de propietarios de perros. Además, resulta fácil para una persona poco cualificada, confundir la tensión energética alta con la excitabilidad excesiva.

Afortunadamente en nuestro país, podemos encontrar un gran número de profesionales que se dedican a la cría responsable. Estos criadores se preocupan y esfuerzan constantemente por mejorar la raza y seleccionar ejemplares aptos para la convivencia en el hogar, descartando de la cría, a los ejemplares que muestran excitabilidad excesiva.

Esto me recuerda hacer mención, a una cuestión de vital importancia

Si alguna vez deseamos acudir a un criador de líneas de trabajo, debemos asegurarnos que es una persona legal y de que nos dará todas las garantías necesarias. No es la primera vez que ocurre, que un criador desecha a un ejemplar de este tipo por que no termina de cuajar o simplemente ha confundido la tensión energética alta, con la excitabilidad excesiva, que puede ocurrir, incluso a un profesional. Estos perros no son aptos para la convivencia en ningún hogar.

Del mismo modo, los  perros de líneas de trabajo no son aptos para cualquier persona. Son perros seleccionados para realizar una función determinada. Toda su cría, está pensada para la elaboración y obtención de ejemplares con una serie de características tanto físicas como psíquicas, que les permitan desarrollar la función para la cual fueron “creados”. Digo esto, porque he conocido a personas, en las cuales se instauró la moda de adquirir ejemplares de líneas de trabajo para convivir en el hogar, solo por el hecho de poder decir mi perro es hijo de fulano o mengano y pertenece a tal criador. Luego pasa lo que pasa. Los perros de trabajo se crían para que desarrollen un trabajo, no para permanecer todo el día estabulados en el jardín o a un lado del sillón.

Dicho esto, solo me queda recordar al lector, que adquiriendo a un cachorro, en un centro responsable y especializado, no debemos porque tener problemas en la elección de nuestro perro. Estos centros nos permitirán establecer un contacto directo con el criador y sus perros, además de darnos todas las garantías necesarias.

 

José Antonio campos Lunar. psicoterapeuta avalado por el instituto para postgraduados en psicología, Maslow Cattell. master en psicología clínica y educativa aplicada al perro. Especialista en psicopatologías. Autor de diversos árticulos. Autor de los videos LA VERDADERA PSICOLOGIA CANINA. Colavorador de criadores, centros veterinarios y refugios de mascotas. Adistramiento del perro en obediencia, educación del perro para su entorno familiar y social, modificación de conductas indeseadas, análisis y diagnóstico clínico de trastornos y comportamientos, cursillos de educación y preadiestramiento, para cachorros y propietarios.