La dominancia y sumisión.

 

La dominancia y sumisión son dos características bipolares de la personalidad. La sumisión por lo general no presenta dudas para las personas pero en cambio la dominancia, suele ser confundida muy a menudo. La dominancia podemos definirla como una característica que empuja al individuo hacia la ascendencia, es decir, a ser más importante. Es la capacidad de ser influyente, de saber manejar las situaciones y de competir.

La dominancia es una característica que puede formar parte de la personalidad del perro. El perro nace con ella, impulsándole a la ascendencia, a ser más importantes, a influir, manejar y competir con los demás. Por lo general, la dominancia se expresa con unos comportamientos ritualizados, ceremonias de saludo, comportamientos de pacificación o jerarquización, etc.

En lugar de pelearse, los perros utilizan estos rituales con el fin de impresionar e imponerse sobre los demás, pero en la mayoría de los casos sin hacerse daño. Es como un combate de lucha libre, todos los movimientos están muy estudiados. Resultan impresionantes ante los ojos de los que los observamos atónitos pensando: “¡se van a matar!” pero si posteriormente los inspeccionamos, nos daremos cuenta de que salvo algún rasguño causado por la efusividad que mostraron, no suelen presentar daños.

El perro dominante, no tiene por qué ser agresivo.

La dominancia, es una característica que según para que queramos al perro, nos puede ayudar mucho o nos puede resultar incomoda y un quebradero de cabeza.

Recuerde el lector en este punto lo que se comentó en el artículo anterior sobre la agresividad buena. Aquella que impulsa al perro a la superación y ascendencia. Cuando hablemos de dominancia, será esta la agresividad que lleva implícita y no la otra, la que no posee ningún fin aparente, que es fortuita y lo único que pretende es causar daño (la mala).

Otra cuestión, es que le permitamos al perro actuar o no, de ese modo. Debemos aprender a diferenciar una trifulca por dominancia de una pelea de perros. En cualquiera de los casos nunca debemos tolerar bajo ninguna circunstancia la conducta agresiva de nuestro perro ya sea esta agresividad buena o mala.

En el polo opuesto de la dominancia nos encontramos con la sumisión. Esta variable de la personalidad, por su parte, no genera ningún tipo de dudas entre los propietarios.

 

 

José Antonio Campos Lunar. Psicoterapeuta canino avalado por el instituto para postgraduados en psicología, Maslow Cattell. Master en psicología clínica y educativa orientada al perro. Especialista en psicopatología. Autor de diversos artículos. Autor de los videos LA VERDADERA PSICOLOGIA CANINA. Colaborador de profesionales, criadores, centros veterinarios y refugios de mascotas. Adiestramiento del perro en obediencia, educación del perro para su entorno familiar y social, modificaciones de conductas indeseadas, análisis y diagnóstico clínico de trastornos y comportamientos, cursillos de educación y preadiestramiento para cachorros y propietarios.