Errores Educativos más Comunes en Propietarios.

 

En un primer lugar, podríamos decir que es la capacidad que le falta a todo propietario para analizar el comportamiento de su perro y con ello, establecer un programa correcto educacional a medida del perro en cuestión.

Son pocos los propietarios que saben manejar cuestiones tales como el afecto, la disciplina, la dependencia, etc. Pero a su vez sin percatarse de ello, condicionan la educación, el desarrollo psicológico y conductas de su perro con su sola persona. Con su propia personalidad.

Debemos hacer un ejercicio de autocrítica y ser sinceros con nosotros mismos. Debemos observarnos detenidamente y valorar qué tipo de personas somos. Somos autoritarios, pasivos, agresivos, ansiosos, depresivos, etc. Todo esto repercutirá en la educación de nuestro perro y del mismo modo en su futuro carácter y comportamiento. Por ello el primer ejercicio que debemos hacer cuando adquiramos un perro, es el de autocrítica y autocontrol según el tipo de persona que seamos. Si somos agresivos, debemos intentar por todos los medios controlar esa impulsividad. Nos lo agradecerá nuestro perro, nuestra familia y el resto de la sociedad. Igual ocurre con los demás rasgos de la personalidad que poseamos. Debemos aprender a autocontrolarlos.

Lo segundo, sería la influencia de las condiciones físico-ambientales en las que vive y se desarrolla nuestro perro.

-Hay animales que viven toda su vida estabulados en perreras en el jardín, obligados a vivir en un continuo ostracismo, sin posibilidad de tratar con demás personas y animales.

 -Podemos encontrar a animales que se comportan como auténticos tiranos, debido al trato consentido y a la protección caprichosa que sus propietarios les otorgan. “Mimados en exceso, tiranos en potencia”. Quédese el lector con esta frase. Es un fiel reflejo de la realidad que nos circunda.

Debemos ser conscientes y adoptar una actitud previsora, preparando de este modo un medio adecuado para la educación de nuestro perro. Lo que no se puede hacer, es tratar al cachorro como si fuese un bebe en su primeros meses y conforme se hace mayor y aumentan las fechorías típicas de los jóvenes, lo releguemos a un rincón del jardín para que lo eduque el espíritu santo. De igual modo, no podemos tratar al perro durante toda su vida como un bebe. Debemos favorecer al tránsito entre edades, para que se produzca en nuestro perro un correcto desarrollo psico-físico.

En tercer lugar, debemos valorar la importancia del afecto y del control (disciplina) que nuestro perro recibe. No es cuestión de cuanto afecto y control debemos dar a nuestro perro. Es cuestión de pararnos a observar y valorar cómo evoluciona nuestro perro, según el afecto y control que le estamos proporcionando. Con esto me refiero a que, a la gran mayoría de propietarios no les cuadra que su perro presente problemas de comportamiento por falta o exceso de afecto y control. Es un hecho comprobado hoy en día, que existen perros problemáticos porque están necesitados de afecto. De la misma manera, existen perros problemáticos cuya causa es el exceso de cariño. Lo mismo ocurre con el exceso y la carencia de control.

Como propietarios responsables debemos comprender, que cualquier cambio en la forma de administrar el afecto-control, por insignificante que nos parezca, puede hacer cambiar drásticamente la conducta de nuestro perro, propiciando un cambio en su vida.

 

José Antonio campos Lunar. psicoterapeuta avalado por el instituto para postgraduados en psicología, Maslow Cattell. master en psicología clínica y educativa aplicada al perro. Especialista en psicopatologías. Autor de diversos árticulos. Autor de los videos LA VERDADERA PSICOLOGIA CANINA. Colavorador de criadores, centros veterinarios y refugios de mascotas. Adistramiento del perro en obediencia, educación del perro para su entorno familiar y social, modificación de conductas indeseadas, análisis y diagnóstico clínico de trastornos y comportamientos, cursillos de educación y preadiestramiento, para cachorros y propietarios.